El Show de Bukele / Bukele’s show

(ORIGINALMENTE PUBLICADO POR UNIVISION)

 

Bukele’s show

On Thursday, February 6, 2020, Bukele announced on his Twitter account that the Council of Ministers agreed to call the deputies to an extraordinary session. Then, he wrote in his social network that if the deputies disobeyed the order, the Salvadoran people had the right to insurrection. The president called “the people” to a street next to the legislative building.

In his speech this Sunday, Bukele lashed out at the deputies of Arena and the FMLN, parties that have the key to take agreements in the Legislative Assembly. The president called them “scoundrels” and accused them of negotiating with gangs.
The FMLN said in a statement: “The FMLN parliamentary group will not attend the illegal call made by the Council of Ministers.” Meanwhile, Arena said: “The issue that has caused this crisis is not the approval of a loan, the real issue is the real threat to democracy.”

 

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Bukele told his followers that deputies have broken the constitutional order. “The Salvadoran people have the right to insurrection to remove those officials. I want to ask you to let me into the Blue Room and God give us wisdom for the steps we are going to take.” And, without further ado, he headed for the Legislative Assembly.

In the plenary there were barely twenty deputies. What stood out in the Blue Room were heavily armed military, with helmets, and riot police. Bukele sat in the chair of the absent president of the Legislative Assembly, Mario Ponce. He took a microphone and said: “It is clear who is in control here.” Then, he covered his face with his hands and made a prayer. And he left without saying a word.

Outside, his followers were waiting for him. He went up to the stage and said: “I asked God and he said: patience,” in allusion that he would not take control of the Legislative Assembly. “In a few months we will have (control) this Assembly (El Salvador will hold elections in February next year).” No, no! Some Bukele followers shouted, who were waiting for the presidential endorsement for an insurrection.

The Salvadoran president gave a period of one week for the deputies to ratify a loan of $91 million and authorize him to negotiate another of $109 million.
“If these scoundrels do not approve in the week … We will take all these scoundrels out the back door. One week, gentlemen. Ask for patience, prudence for a week. No people who go against God have triumphed. In a week we summon them here. I am not going to oppose again (to the insurrection)”, said the president.

The United States embassy, ​​the United Nations High Commissioner for Human Rights, the European Union, as well as local business unions, expressed concern about the Salvadoran political crisis. “We call for the situation to be resolved satisfactorily and peacefully and for the independence of the institutions to be respected. The disrespect for the constitutional order would break with 28 years of democratic stability and cause great damage to the coexistence and the international image of the country”, says the communiqué of the European Union, for example.

 

 

El show de Bukele

El jueves 6 de febrero de 2020, Bukele anunció en su cuenta de Twitter que el Consejo de Ministros acordó llamar a los diputados a una sesión extraordinaria. Luego, escribió en su red social que si los diputados desobedecían la orden, el pueblo salvadoreño tenía derecho a la insurrección. El mandatario convocó “al pueblo” a una calle aledaña al edificio legislativo.

En su discurso de este domingo, Bukele arremetió contra los diputados de Arena y el FMLN, partidos que tienen la llave para tomar acuerdos en la Asamblea Legislativa. El presidente los llamó “sinvergüenzas” y los acusó de negociar con las pandillas.

El FMLN dijo en un comunicado: “El grupo parlamentario del FMLN no asistirá a la ilegal convocatoria hecha por el Consejo de Ministros”. Mientras, Arena afirmó: “El tema que ha causado esta crisis no es la aprobación de un préstamo, el verdadero tema es la real amenaza a la democracia”.

Bukele dijo a sus seguidores que los diputados han roto el orden constitucional. “El pueblo salvadoreño tiene derecho a la insurrección para remover a esos funcionarios. Les quiero pedir que me dejen entrar al Salón Azul y que Dios nos de sabiduría para los pasos que vamos a tomar”. Y, sin más rodeos, se dirigió hacia la Asamblea Legislativa.

En el pleno apenas estaban una veintena de diputados. Lo que destacaba en el Salón Azul eran militares fuertemente armados, con cascos, y policías antimotines. Bukele se sentó en la silla del ausente presidente de la Asamblea Legislativa, Mario Ponce. Tomó un micrófono y dijo: “Está claro quién tiene el control aquí”. Luego, se cubrió la cara con sus manos e hizo una oración. Y se retiró sin decir una palabra.

Afuera, sus seguidores lo esperaban. Subió a la tarima y dijo: “Yo le pregunté a Dios y me dijo: paciencia”, en alusión a que no tomaría el control de la Asamblea Legislativa. “En unos meses vamos a tener (el control) esta Asamblea (El Salvador celebrará elecciones en febrero del próximo año)”. ¡No, no!, gritaban algunos seguidores de Bukele, quienes esperaban el aval presidencial para una insurrección.

El presidente salvadoreño dio un plazo de una semana para que los diputados ratifiquen un préstamo de $91 millones y le autoricen a negociar otro de $109 millones.

“Si estos sinvergüenzas no aprueban en la semana… A todos estos sinvergüenzas los vamos a sacar por la puerta trasera. Una semana, señores. Pidan la paciencia, la prudencia por una semana. Ningún pueblo que va en contra de Dios ha triunfado. En una semana los convocamos acá. Yo no me voy a oponer de nuevo (a la insurrección)”, dijo el mandatario.

La embajada de los Estados Unidos, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Unión Europea, así como gremiales empresariales locales, externaron su preocupación por la crisis política salvadoreña. “Hacemos un llamamiento para que la situación se resuelva de forma satisfactoria y pacífica y que la independencia de las instituciones se respete. El irrespeto al orden constitucional rompería con 28 años de estabilidad democrática y causaría un gran daño a la convivencia y a la imagen internacional del país”, reza el comunicado de la Unión Europea, por ejemplo.

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